Pese a conjeturas y amenazas imperiales, Cuba resiste

En una nueva escalada de su retórica y medidas anticubanas, el mandatario Donald Trump dijo en su red social que no habrá más petróleo y dinero de Venezuela para Cuba, olvidando el carácter soberano de ambas naciones latinoamericanas.

Lo cierto es que tras la agresión de Estados Unidos a la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro de su legítimo presidente, Nicolás Maduro, junto a su esposa Cilia Flores, no han sido pocos los artículos en medios de prensa occidentales, incluidas las redes sociales, dedicados a dudar de la sostenibilidad de la, ya crítica, economía cubana como consecuencia directa de ese hecho.

La mayoría de los contenidos o narrativas aluden, y hasta aplauden, las amenazas y conjeturas de Trump, de su Secretario de Estado, Marcos Rubio, y otros funcionarios respecto al incremento de los planes subversivos, de asfixia total, dirigidos a poner fin al sistema político escogido hace 67 por los cubanos, con Fidel Castro al frente.

En los últimos 25 años, entre Caracas y La Habana se han tejido estrechos y sólidos lazos económicos y comerciales desde que el Comandante Hugo Rafael Chávez llegó en 1999 al poder, encabezara la Revolución Bolivariana, y estableciera una entrañable amistad con Fidel.

Así, desde el año 2000 Venezuela comenzó a suministrar crudo a Cuba y durante los años de mayor volumen, las entregas alcanzaron cerca de 100 000 barriles diarios dentro de un esquema de cooperación que incluía el envío de personal sanitario, deportivo y técnico cubano a esa nación.

Con el paso del tiempo, este flujo se ha reducido de forma significativa y en la actualidad se sitúa en torno a los 30 000 barriles diarios, lo que representa aproximadamente el 40% de las importaciones energéticas de Cuba.

LA PELEA ES DURA, LARGA Y DESIGUAL

En medio del constante hostigamiento por no alinearse a los designios e intereses de la Casa Blanca, los dos países han sufrido agresiones económicas, financieras y comerciales, que en el caso de Cuba se resumen en un criminal bloqueo, secundadas por una guerra mediática sin precedentes ni ética.

«La pelea es dura, larga y desigual. La regla del enemigo es que no existen reglas. Las leyes internacionales, los compromisos con la paz y el desarrollo son papel mojado para el imperio y sus acólitos», dijo en diciembre pasado Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CCPCC) y Presidente de la República, en el XI Pleno de esa organización política.

Los recientes acontecimientos en Venezuela han generado preocupaciones, denuncias y llamadas de alertas tanto por gobiernos, organismos, instituciones, organizaciones sociales y pueblos en general, al condenar los planes de quien se cree Emperador del planeta.

SE INTENTA SEMBRAR DESCONCIERTO, PÁNICO, MIEDO…

 Algunos analistas, académicos, medios y personeros, todos al servicio de Occidente, señalan que el panorama que a partir de ahora enfrenta La Habana, con el cese del suministro de petróleo venezolano y de significativos ingresos de divisas externas, es tan complejo, adverso y sin alternativas, que difícilmente la Revolución Cubana pueda sostenerse.

Tal cual ha dejado entrever el propio presidente Donald Trump, vaticinan que, sin un aliado energético como Venezuela, Cuba se enfrenta a un escenario de colapso en cuestión de meses, y apuestan por un deterioro extremo de la crítica situación que desde hace más de un lustro persiste, evidenciado en la escasez de energía, en los apagones prolongados y en las dificultades en el abastecimiento de bienes básicos, lo que generaría más descontento en la población, descrédito hacia la dirección del país y las instituciones oficiales.

Más bien le hacen el juego a la guerra abierta, injustificada y cargada de tanto odio y mentiras contra Cuba, pronosticando que se está a las puertas de otro 11 de julio (del 2021), cuando calles y céntricos lugares de varias ciudades fueron testigos de disturbios antisociales alentados, organizados y financiados desde Miami, Madrid y otras urbes.

Tal cual escribió Díaz-Canel en su cuenta en X, «quienes culpan a la Revolución de las severas carencias económicas que padecemos, deberían callar por vergüenza. Porque saben, y lo reconocen, que son fruto de las draconianas medidas de asfixia extrema que EE.UU nos aplica hace seis décadas y amenaza con superar ahora».

De manera que tras el fatídico 3 de enero estamos ante un Trump eufórico, envalentonado, dispuesto a caerle a bombazos al país que ha dejado a más de 10 administraciones estadounidenses con las ganas de acabar con el Castrismo y sus seguidores.

En un mundo en el que la guerra mediática, las fake news, las manipulaciones o tergiversaciones de la realidad con empleo de la inteligencia artificial, los chantajes y amenazas son importantes componentes de los conflictos desatados por los enemigos de los pueblos, no es extraño que se cuestione la credibilidad, sostenibilidad y prestigio de una Revolución como la cubana.

En el 2026 «Año del Centenario del Comandante en jefe Fidel Castro» su figura y legado serán recordados en el seno de ese pueblo que no olvida cuánto brilló su estatura de estadista durante la Crisis de Octubre o De Los Misiles, en la primera gran derrota del imperialismo yanqui en Playa Girón (Bahía de Cochinos), en la epopeya librada en Angola contra el apartheid y en la supervivencia del país tras el derrumbe de la Unión Soviética y el campo socialista.

 CUBA NO DESCUIDA SU PREPARACIÓN DEFENSIVA

Con tales antecedentes, Cuba no se doblega ante las amenazas de Trump y sus secuaces, ni le asustan. Sigue su rumbo, tal cual ratificaron el 15 y 16 de enero el pueblo y sus dirigentes en las ceremonias de recibimiento y homenaje póstumo a los 32 combatientes cubanos caídos heroicamente durante la agresión imperialista a Venezuela.

Al parecer, algunos odiadores y apátridas desconocen que ni en los peores momentos de su economía la isla ha dejado de prestar atención a la defensa, a la protección y salvaguarda de su soberanía.

Sin dejar de reconocer la crisis múltiple que enfrenta, en la que la escasez de combustible y de divisas para asegurar planes económicos y sociales es una realidad, la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó a mediados de diciembre un grupo de objetivos concebidos en el Plan de la Economía para el 2026.

Entre estos figuran continuar avanzando en la estabilización macroeconómica con acciones que aporten a la reducción paulatina de los desequilibrios existentes, incrementar los ingresos externos, así como la producción nacional, con énfasis en los alimentos y la sustitución de importaciones.

Y en medio de la batalla económica, del proceso de descentralización de competencias a los territorios en aras de una mayor autonomía territorial, de continuar desarrollando políticas sociales y recuperar con gradualidad las capacidades del Sistema Eléctrico Nacional; los cubanos también planifican el fortalecimiento de las capacidades para la defensa y el orden interior.

El 10 de enero tuvo lugar el primer Día Nacional de la Defensa del 2026, jornada en la que se preparan los órganos de dirección y de mando en provincias y municipios, las Milicias de Tropas Territoriales, los trabajadores en sus centros de producción y servicios y la población en las zonas de defensa.

La actualización de los planes concebidos en la doctrina de la Guerra de todo el pueblo es una respuesta a quienes apuestan por el fin de una Revolución, que equivocadamente pretenden presentar ante el mundo como un Estado fallido.

CONCENTRAR LOS ESFUERZOS EN LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA DEL PAÍS

A propuesta del General de Ejército Raúl Castro, líder de la Revolución cubana, se pospuso para el 2027 el IX Congreso del Partido Comunista de Cuba, en aras de que con sus principales cuadros, al frente del país centraran sus esfuerzos en la anhelada recuperación económica y social.

Además, el Programa de gobierno para corregir distorsiones y reanimar la economía, recién enriquecido por la consulta al pueblo, es la guía, el camino trazado para en 2026 avanzar en medio de obstáculos y desafíos.

De acuerdo con el Plan de la Economía, se prevé exportaciones totales de bienes y servicios por 9 mil 969 millones de dólares, superior al estimado del 2025 en mil 122 millones de dólares

Continuarán siendo prioridades, garantizar la recuperación de los servicios turísticos, a la vez que se aspira a recibir 2 millones 200 mil visitantes, un 15,8 % superior al estimado en el año pasado, recurrir a rublos exportables tradicionales y el incremento de los ingresos de otros servicios profesionales, así como atraer un mayor volumen de inversión extranjera, remesas y financiamientos externos.

Se planifican avances en las principales producciones agropecuarias, en el uso de las fuentes renovables de energía, un mayor aprovechamiento de las capacidades industriales y la ejecución de un grupo importante de inversiones y programas, incluso en la esfera social.

PERO CUBA TAMPOCO ESTÁ SOLA NI AISLADA

Recordemos que a la recientemente XLI Feria Internacional de La Habana concurrieron 715 compañías en representación de 52 naciones, incluidas 268 empresas cubanas y diversas formas de gestión, y al decir del Presidente Miguel Díaz-Canel, el evento fue una muestra de la resiliencia del país y su apuesta por el desarrollo y la creación de alianzas estratégicas.

Expresión de ello son las más recientes decisiones del Gobierno dirigidas a fomentar el desarrollo de negocios, agilizar los procesos de su evaluación y aprobación; y nuevas oportunidades en varios sectores tanto para el capital foráneo, como para la creación de alianzas entre entidades nacionales.

En FIHAV 2025 los foros empresariales y encuentros con mecanismos de integración como ALBA-TCP, los BRICS, CARICOM y la Unión Económica Euroasiática, abrieron más las puertas a la cooperación con Cuba.

Pero para una mayor actualización de quienes sueñan con un aislamiento y asfixia de la mayor de Las Antillas, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha confirmado que su país continuará con los envíos de petroleo a La Habana.

Recordemos que hace poco más de un cuarto de siglo Fidel nos convocó a emanciparnos por nosotros mismos, y con nuestros propios esfuerzos, desafiando poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional, y defendiendo valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio.

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