¿Puede reactivarse la economía argentina?

¿Puede reactivarse la economía argentina?

“Yo creo que la mayoría del periodismo nos odia… estamos en récord de producto bruto y actividad económica y yo creo que se nota, pero los medios tratan de instalar que no se nota” dijo Luis Caputo en los últimos días ¿Es el periodismo el responsable del derrotero económico? ¿o es sencillamente la dura realidad? Como muestra basta un botón: la respuesta puede ilustrarse con los ejemplos emblemáticos que se describen a continuación.

  • La fábrica de Topper, en Tucumán despidió 150 trabajadores y denuncia una profunda crisis en el sector. Si cierra, la marca podría desaparecer.
  • Lácteos Verónica: las tres plantas productivas están paradas. Fueron vaciadas por sus dueños y los 700 empleados hace 5 meses que no reciben sus salarios. El ministerio de trabajo provincial y la Secretaria de trabajo de Nación miran para otro lado.
  • La firma Peabody inició un concurso de acreedores y peligran más de 250 puestos de trabajo.
  • La empresa que produce las baterías para autos Moura cerró dos líneas de producción de su fábrica en Pilar. Empieza a importarlas desde Brasil.
  • La empresa láctea La Suipachense cerró sus puertas dejando a 140 familias sin trabajo en la provincia de Buenos Aires.
  • Cerró la empresa que fabricó las pasarelas metálicas de Cataratas del Iguazú y despidió a todos sus empleados.
  • La marca de ropa interior y deportiva Cocot y Dufour cerró dejando en la calle a 140 trabajadores.
  • La multinacional Bahco cerro su planta en Santo Tomé – Santa Fe dejando sin trabajo a 40 personas. La decisión es dejar de producir para empezar a importar.
  • La firma que provee cueros a marcas como Nike y Adidas, propiedad del hermano de Marcos Galperín, Inició un Procedimiento Preventivo de Crisis producto de la situación sectorial.
  • La empresa que creó las hamburguesas Paty despidió 200 trabajadores el mes pasado y ahora inició el concurso preventivo.
  • La planta de la fábrica de Cervecería y Maltería Quilmes, que produce la cerveza Corona, adoptó un plan de retiros y los trabajadores denuncian la posibilidad de cierre de su planta de Zárate.
  • Cerró John Foos, tras 40 años de trabajo en San Isidro. Pasará a importar de China. De los 400 trabajadores que tenía en 2023, quedan menos de 50.

Remonetización de la economía: ¡afuera!

Frente a este contexto, la pregunta es cómo reactivar la economía. Según el ministro Caputo, la “demora” en la reactivación se debe a razones políticas y no a los “fundamentos” de la propia economía. El famoso “riesgo kuka”. Pero existen una serie de cuestiones que el ministro omite y que, a todas luces, resultan trascendentes.

  • En primer lugar ¿por qué se remonetizaría la economía? En la literatura, un incremento de la demanda de dinero deriva, esencialmente, del crecimiento de la actividad (es decir, demando más dinero porque quiero realizar más transacciones). Pero no aparece ningún driver que haga pensar que eso vaya a suceder: el salario pierde contra la inflación, la amplia mayoría de la gente no le alcanza la plata para cerrar el mes o llega con lo justo, muchos de ellos ya se endeudaron, tanto en el sistema financiero como en billeteras y, en muchos casos, no puede pagar ese crédito. Como resultado, la tasa no baja, agravando la situación Por el lado de las empresas, la fuerte caída de ventas y el ingreso de importados en la amplia mayoría de los sectores productivos desincentiva la tomar crédito ¿Por qué acceder a un crédito para, por ejemplo, ampliar la planta si no tengo expectativas de mejorar las ventas? De hecho, la economía no demandó más pesos, sino que se movió a la inversa: la Base Monetaria se contrajo 8,8% en términos reales mientras que el M2 Privado Transaccional lo hizo por 1,5%. Esto no sorprende en un contexto en el que la inflación continuó en ascenso, acumulando 5,9% en enero y febrero, la actividad económica no repunta, y el salario y consumo van a la baja
  • En segundo lugar, el superávit fiscal luce poco sostenible. Desde Wall Street e incluso desde ciertos sectores oficialistas comenzaron a considerar la posibilidad de que se pierda el ancla fiscal este año, dada la heterogeneidad de la dinámica en la actividad económica. Recordemos que la recaudación fiscal cayó sostenidamente en términos interanuales reales en los últimos 8 meses, marcando 4,5% y 7,5% de caída interanual para marzo y el primer trimestre respectivamente. El esquema de ajuste ya “dio la vuelta” y ahora demanda una nueva ronda de ajustes para mantener el superávit.
  • En tercer lugar, se detuvo el objetivo prioritario de desinflación. Desde mayo de 2025 (cuando marcó 1,5%), en casi todos los meses la variación de precios mensual fue mayor a la del mes anterior, alcanzando 2,9% en febrero.
  • En cuarto lugar, el BCRA compra divisas, pero no las acumula. La política monetaria del gobierno, en el primer trimestre de este año, consistió en: 1) el Banco Central emitiendo $6,2 billones para hacerse de USD 4.385 millones, y 2) el Tesoro esterilizando (es decir, absorbiendo la emisión del Central) por $5,0 billones. Si bien al anuncio de la nueva fase del programa económico el BCRA había explicitado que la compra de reservas sería “genuina”, es decir, que respondería a un aumento en la demanda de dinero, en los hechos no fue así. Con el anuncio de un nuevo programa de compra de divisas (en línea con los pedidos del FMI) los mercados reaccionaron positivamente, pero, con el correr del tiempo, se evidenció que las compras no se traducían en acumulación, por lo que el clima en los mercados financieros dejó de ser festivo.
  • En quinto lugar, esta gestión carece de credibilidad dados los sucesivos cambios de esquema monetarios/cambiarios y el discurso oficial que generan dudas sobre la continuidad de las políticas. Por un lado, si bien el BCRA lleva adelante un programa de compra de reservas, no está claro que lo vaya a sostener como prometen. Por otro, la política monetaria es errática, cambiando de herramientas y objetivos discrecional y recurrentemente.
  • Y finalmente, pero absolutamente determinante, no se sabe cómo el gobierno va a afrontar la deuda en dólares. La política de financiamiento en dólares, que es un elemento crucial para la definición del Riesgo País y la política de tasas, resulta incierta. El gobierno rechazó la alternativa propuesta por Alejandro Lew, que priorizaba darles previsibilidad a los pagos de julio y enero, por una estrategia de compra de dólares en cada licitación que, a lo sumo, estimamos que obtendría unos USD 3.000 millones. En concreto, a 3 meses de los próximos vencimientos (USD 4.200 millones) aún no se conoce cómo conseguirá el Tesoro las divisas que no obtenga de los bonares -lo que hace pensar que le terminará comprando dólares al Banco Central. Ni hablar de los vencimientos de enero y julio de 2027 (USD 9.200 millones), de los cuales no hay siquiera una pista.

A la crisis productiva de nuestro país se suman las dudas sobre el programa económico en diversos aspectos. El problema es el modelo.

·       Tomado de Página 12.

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