En la madrugada del 17 de abril de 1961 el aviso de un miliciano que hacía su guardia en la costa de Playa Girón, en la Península de Zapata, confirmó lo que se esperaba: había comenzado la invasión a Cuba de tropas mercenarias con apoyo de Estados Unidos y nuestro país amanecería en pie de guerra.
Esa madrugada se completaba el objetivo de la denominada “Operación Pluto” por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono de Estados Unidos, cuando la Brigada 2506 integrada por mil 500 hombres bien armados y con apoyo aéreo desembarcaron por dos puntos, Playa Girón y Playa Larga.
Habían salido de Puerto Cabezas, Nicaragua, a bordo de cinco buques de guerra de Estados Unidos, escoltados por otras unidades navales también norteamericanas, con el propósito de establecer una cabeza de playa y constituir un gobierno provisional contrarrevolucionario que solicitaría y obtendría de inmediato la intervención de Estados Unidos.
El lugar escogido era una faja de terreno separada de tierra firme por una ciénaga de 10 kilómetros de largo, la Ciénaga de Zapata. Sólo tres terraplenes —construidos por la Revolución— comunicaban esa zona con las localidades aledañas, y los invasores consideraron fácil impedir la entrada de las tropas cubanas por esos tres accesos.
Pero la respuesta cubana fue inmediata. Rápidamente se movilizaron los batallones de milicias de Cienfuegos, Matanzas y La Habana; la Escuela Nacional de Responsables de Milicias y la de Matanzas, un batallón de la Policía Nacional Revolucionaria y las baterías artilleras del Ejército Rebelde, todos bajo el mando directo del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
Al mismo tiempo, se pusieron en ejecución los planes para la defensa de todo el territorio nacional y se efectuó la detención inmediata de unos tres mil elementos desafectos a la Revolución, con los que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contaba para organizar acciones en apoyo a la invasión mercenaria. Ya un mes antes, los batallones de milicias habían eliminado las bandas armadas en la Sierra del Escambray, en la zona central del país, desarticulando así los planes de la inteligencia norteamericana.
Una simple ojeada a la composición de la brigada mercenaria mostraba sus objetivos de restaurar la oligarquía derrotada el 1 de enero de 1959. En ella se encontraban: 194 ex militares y esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista, 100 latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112 grandes comerciantes, 35 magnates industriales, 179 personas de posición acomodada, 112 elementos del lumpen e hijos y familiares de elementos acaudalados que habían perdido sus propiedades y privilegios.
El Ejército, conjuntamente con las Milicias, enfrentaron con heroísmo desde el propio 17 de abril a la brigada mercenaria, a sus unidades navales, tanques y aviones, empuñando las armas que oportunamente acababan de llegar de la Unión Soviética y Checoslovaquia, sabiendo que estaban defendiendo el socialismo proclamado por Fidel Castro en el entierro a las víctimas del bombardeo mercenario y por el cual dieron sus valiosas vidas en Girón más de 150 combatientes revolucionarios.
Al día siguiente, el 18 de abril, comenzaría la ofensiva de las fuerzas revolucionarias que liquidaría la penetración hostil, a menos de 72 horas de pisar suelo cubano, propinándole al imperialismo norteamericano y la CIA su primera gran derrota en América.
Ese primer gran fracaso militar de Estados Unidos en su histórica pretensión de apoderarse de Cuba y convertirla en un país colonizado y dependiente de sus dictados, cuando aún no contaba entonces con el armamento moderno y la experiencia de guerra que tiene hoy, debiera obligarlos a meditar sobre sus recientes amenazas de aplastar la revolución y asfixiar a su pueblo,
Han pasado 65 años de esa histórica proeza cubana. Un año después, Washington amenazó nuevamente con invadirnos y destruir la Revolución durante la llamada Crisis de Octubre de 1962, pero la firmeza del pueblo y el apoyo decidido de la entonces Unión Soviética los obligaron a dar marcha atrás.
De las potencialidades de nuestras Fuerzas Armadas tuvo la Casa Blanca otra referencia importante cuando fuerzas reaccionarias angolanas en 1975, con el apoyo de los ejércitos de Zaire y el poderío militar de África del Sur, intentaron impedir la independencia de Angola como República independiente. En una guerra que duró 13 años, más de 300 mil combatientes cubanos junto a los combatientes angolanos los derrotaron. En ella murieron dos mil 106 cubanos en un gesto ejemplar de solidaridad revolucionaria desinteresada, que logró también derribar el régimen del apartheid en África del Sur y liberar Namibia.
Este 65 aniversario de la victoria cubana en Playa Girón con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al frente de las tropas, debiera recordarle al gobierno de la Casa Blanca, que nos amenaza cada día que, como reiteró recientemente nuestro Presidente Miguel Diaz-Canel Bermúdez la palabra rendición nunca ha estado ni estará en nuestro diccionario, ni las concesiones a los principios.

