ALDO MEDEROS, GRAN MAESTRO DE LAS RADIOFOTOS EN CUBA
Callado y concentrado en su labor. Sabio en su oficio y seguro en lo que hacía y en las razones que lo animaban. Útil, decisivo y anónimo su quehacer cotidiano que implicaba, visiblemente, tener siempre sus dedos manchados por la química empleada en el revelado de unas grandes placas fotosensibles que procesaba, luego de recibirlas en un minúsculo cubículo.

