SOY VALIENTE GRACIAS A JORGE VALIENTE
A veces da hasta risa como, cuando somos jóvenes, pensamos que tenemos capturado un tiburón cuando se trata de una pequeña sardina.
A veces da hasta risa como, cuando somos jóvenes, pensamos que tenemos capturado un tiburón cuando se trata de una pequeña sardina.
Las intervenciones de los psicólogos levantaban la autoestima y cambiaban para bien la vida de los oyentes. Se producía entonces, entre ellos, una relación biunívoca que solo originaba placer y satisfacción.
El fue el encargado de mostrar con un pie de foto que me identificaba, (y el tabloide Mella el soporte periodístico) a aquel muchachón de 16 años que encestaba una canasta en un partido de baloncesto del campeonato del Plan de Becas, camino a lo que serían los Primeros Juegos Escolares.
Una noche hace ya mucho tiempo, saliendo del Instituto de La Habana con un amigo, atravesé el Parque Central, con la idea de comernos un arroz frito en una fonda de chinos que había enfrente y que se llamaba Honolulu. Teníamos un peso. Pero con eso alcanzaba para los dos si pedíamos un arroz frito sencillo, porque también lo había especial y hasta ahí no llegábamos.
Mi comienzo en la radio se produjo en Información Política (IP), un programa para los combatientes de las FAR y el MININT. La apacible vida anterior de la prensa plana, en Verde Olivo, se transformó, muy pronto, en un quehacer constante, donde la inmediatez ocupó todo el espacio posible.
Cuando pisamos por primera vez las aulas para estudiar periodismo, el grupo de unos veinte jóvenes llegados de distintas provincias cubanas carecíamos, en su gran mayoría, de los saberes elementales para iniciar una carrera tan importante y necesaria –quizás como nunca antes- como la de periodismo. Cuba vivía en constante convulsión política, siempre atacada desde todos los flancos por su enemigo de todos los tiempos: Estados Unidos.
No te asombres, te diré que ojalá no te ocurra: el director te mete en la candela y él también lo está; nadie conocía la trascendencia de la información: “Derrame de manteca por calles de Centro Habana y Habana Vieja” (antes de agravarse el Período Especial) “Aprieta y dale a los pedales”, me dije cuando me vi en aquella situación.
Desde el asalto al cuartel “Moncada”, el 26 de julio de 1953, hasta su caída el primero de enero de 1959, el régimen batistiano impuso la censura en la prensa, en algunos casos mediante decretos ejecutivos y la mayoría de las veces con la designación de funcionarios incondicionales a los que pagaba por desempeñarse como censores en los medios.
Después de su triste desaparición física, han aparecido varias reseñas que resaltan las grandes cualidades personales de Sergio Corrieri Hernández: las de actor de primera línea, su calidad como ser humano, su modestia y austeridad, su indiscutible carisma y entrega plena a la causa de la Revolución.
No fue fácil coordinar una entrevista con el destacado documentalista Santiago Álvarez y cuando fijamos el día, nunca me imaginé que se convertiría en la entrevista más larga de mi vida profesional. Ya frente a él, en su oficina en el ICAIC, me indagó sobre cuáles de sus documentales había visto y ante esa sorpresiva pregunta solo le mencioné los que me vino a la mente.
Concluida la Reunión de Cancilleres de los no Alineados en Managua, en enero de 1983, el capitán del Ejército Sandinista,
Por estos días de inicios de junio recuerdo que hace ahora 54 años se gestaba una decisión que resultó trascendental