Es muy posible que la medicina cubana haya perdido un buen profesional y un mejor psiquiatra. Pero no hay dudas de que Cuba ganó uno de sus grandes caricaturistas de estos tiempos: Arístides Hernández Guerrero, conocido como Ares, una figura que goza de un extraordinario prestigio en el ámbito nacional e internacional, y es acreedor de reconocimientos de alto nivel, entre ellos la obtención, en tres ocasiones, del Gran Premio de la Bienal de San Antonio de los Baños. el Primer Premio Lurie Naciones Unidas 2015, por ser el mejor exponente de las caricaturas políticas publicadas en el planeta ese año, y World Press Cartoon en el 2012, considerado el Oscar de la caricatura.




Ares nació en La Habana en 1963. Estudió medicina en la Universidad de La Habana y se graduó en 1987. Concluyó la especialidad de psiquiatría en 1993, pero ya antes, entre consulta y consulta en el habanero hospital Calixto García, se había adentrado en el mundo de la caricatura, esa que nace de lo cotidiano y que toma cuerpo en sus manos en cualquier momento, sin que siquiera se lo proponga. Su primera caricatura apareció en la revista Opina en 1984.
Cubano auténtico, con un humor en su obra que no busca la risa sino la reflexión de quien la disfruta, no tuvo una formación académica. Unió su talento al aprendizaje de los grandes de ese medio artístico, y a los cuales debe, en buena medida, su profesionalidad. Entre otros, se siente deudor de Eduardo Abela, Juan Padrón, Raúl Martínez y Manuel Hernández, para él, imprescindibles en el análisis de su trayectoria artística.




Luego de publicar su primera obra en Opina, comenzaron a aparecer sus ilustraciones y pinturas en las principales publicaciones cubanas y prestigiosas revistas internacionales.
Ya aquel joven que quería curar cuerpos y ahora enaltece almas, ha obtenido más de un centenar de premios en eventos nacionales y extranjeros. Sus ilustraciones enriquecen más de 50 libros y ha colaborado con la televisión y el cine de animación.
Lo que conoce sobre la caricatura, que no es poco, lo ha impartido después en cursos y conferencias sobre humor gráfico en Cuba, Irán, México, Colombia, Turquía, Canadá, Finlandia, Venezuela, España.
También ha sido organizador de varios eventos internacionales de caricaturas en Cuba y el extranjero. En 2020 le fue otorgado el Premio Nacional de Humor.
Hombre sencillo, buen amigo, con un especial sentido del humor, sabe aprovechar su carrera como psiquiatra en sus obras.
En una ocasión dijo: ¨La psiquiatría me ha permitido entender mejor a las personas y, el haber tenido contacto a diario con tanta gente que ve una misma realidad, pero desde diferentes perspectivas, me ha ayudado a entender mejor esa realidad y a tener muchísimo material sobre el que trabajar”.
Uno de los premios más significativos de su carrera, por el significado humano que conllevó, fue el Grand Prix del evento UYACC 2020 AntiCoronavirus, organizado en Beijing, China.
¨Estoy contento con el premio, pues es resultado del trabajo que he estado realizando durante estos meses de confinamiento por la COVID-19¨, dijo entonces a la siempre recordada periodista, y su amiga y paciente, Paquita de Armas.
En el entorno de una conversación amena, le comentó: “Las obras a concurso se enviaban por la vía del correo electrónico y los organizadores especificaban que el evento solicitaba trabajos que mostraran las aristas más esperanzadoras de esta pandemia.
¨Recibieron más de 7000 obras de numerosos países. Participé con dos caricaturas y obtuve el Grand Prix con una en la que muestro, de un modo bastante singular, el agradecimiento de todos en el mundo al personal médico que está y estuvo en la primera línea de esta batalla”.
Así vive Ares su existencia, que cambió de rumbo cuando decidió dedicarse a las artes, bebiendo también de lo mejor de su especialidad médica, para entregar una obra repleta de colores y matices –como la realidad- siempre con su mochila imaginaria repleta de ideas, líneas, formas y belleza.
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