Una de las artistas visuales más conocida –y reconocida de México- es Frida Kahlo, una mujer a quien la vida golpeó con suma fuerza en más de una ocasión, pero que sobrepasó los límites del dolor para convertirse en un ícono del arte en el mundo.
En la que fuera su hogar, una casona pintada de azul, aún parece respirar esta mujer que es símbolo de la entereza y que encontró en el arte una manera de encontrar paz durante su vida de amarguras, encuentros y desencuentros existenciales.
Ese espacio, convertido en museo, atesora una importante parte de su existencia en compañía de Diego Rivera, uno de los grandes muralistas mexicanos, y con el que, de alguna manera, se sintió, cuando menos, acompañada en otra convulsa etapa de su vida, cuando no era famosa, pero que pintaba con una pasión y una capacidad inagotable. La mayoría de sus cuadros son de una tristeza y de una resolución vivencial extraordinaria.
TERCERA DE CUATRO HERMANAS
Frida nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, al sur de Ciudad de México. Fue la tercera de las cuatro hijas de Matilde Calderón y del fotógrafo alemán Guillermo Kahlo. Aunque algunas fuentes, incluida la propia Frida, afirmaban que tenía ascendencia judía, investigaciones genealógicas indican que provenía de una familia luterana.
Sus hermanas mayores fueron Luisa (nacida en 1894), Matilde (nacida en 1899) y Adriana (nacida en 1902); después de ella nació su único hermano, Guillermo, que sobrevivió solo unos días. En 1908, nació su hermana menor, Cristina.
CUERPO MALTRECHO
En 1913, a los seis años de edad, sufrió un ataque de poliomielitis que afectó de manera permanente el uso de su pierna derecha.
Siendo una joven de dieciséis años, cuando realizaba estudios en la Escuela Nacional Preparatoria de esta ciudad, conoció a Diego Rivera, quien estaba pintando su mural La Creación en ese centro..
Nada hacía suponer que aquel hombre mayor, con un nombre ya reconocido en la cultura mexicana, sería su esposo años después.
Ella tenía allí un grupo de amigos que se hacían llamar “Los Cachuchas”, conocidos por su rebeldía política. Su primer amor, Alejandro Gómez Arias, formaba parte de aquellos jóvenes.
Considerada una de las artistas más icónicas de México, antes de convertirse en pintora, fue estudiante de medicina.
OTRO DURO GOLPE
En 1925 resultó herida cuando el autobús en el que ella viajaba fue arrollado por un tranvía. Sufrió múltiples fracturas en su cuerpo que necesitaron más de treinta operaciones quirúrgicas a lo largo de su existencia.
Otra, que no fuera esa mujer poseedora de una fuerza espiritual que dominaba su cuerpo, quizás se hubiese dejado morir por el dolor y la tristeza. Y claro que sintió en su carne dolores horribles y pérdidas que nunca volverían a reconstruirse.
En su recuperación fue cuando Frida se inició en la pintura. En septiembre de 1926 pintó su primer autorretrato al óleo que dedicó a su novio Alejandro.
DIEGO RIVERA EN SU EXISTENCIA
Unos años más tarde presentó a Diego Rivera, ya famoso y a quien conocía, algunos de sus primeros trabajos y éste la animó a continuar pintando. El 21 de agosto de 1929 contrajeron matrimonio. Ella tenía veintiún años y él, cuarenta y seis.
La obra de Rivera influenció su trabajo, dio color a zonas amplias y sencillas en forma intencionadamente ingenua. Deseaba, como su marido, que su pintura fuera la evidencia de lo mexicano, recurriendo con frecuencia a temas del folklore y del arte popular de su país.
Después introdujo el factor de lo fantástico en introspección libre con yuxtaposición de objetos incongruentes que realzan el impacto de su obra, a la que se relaciona con el movimiento surrealista.
AUTORRETRATOS
De las 143 pinturas que Frida hizo, 55 son autorretratos.
Sus cuadros son desgarradores. Exponen los aspectos dolorosos de su vida, en gran parte postrada en una cama. Expresa la desintegración de su cuerpo y el terrible sufrimiento que padeció en obras como La columna rota (1944, colección Dolores Olmedo, Ciudad de México), en la que aparece con un aparato ortopédico de metal y con el cuerpo abierto mostrando una columna rota en lugar de la columna vertebral.
Su dolor ante la imposibilidad de ser madre lo plasma en Hospital Henry Ford (1932, colección Dolores Olmedo), en la que se aprecia a un bebé y varios objetos, como un hueso pélvico y una máquina, esparcidos en una cama de hospital donde yace mientras sufre un aborto. Unos cuantos piquetitos lo pintó en 1935 (colección Dolores Olmedo).
ABIERTA AL AMOR
Frida fue bisexual y mantuvo romances tanto con hombres como con mujeres, entre los que se encuentran el escultor estadounidense Isamu Noguchi, la cantante Chavela Vargas,y la cantante y bailarina francesa Josephine Baker, según crónicas de la época.
Su matrimonio fue complicado, entre otras cosas, por las constantes infidelidades de ambas partes.
Una de las peores fue el engaño de Diego con la hermana menor de Frida, Cristina Kahlo. En 1939 se divorció de Diego Rivera (aunque volvieron a casarse en 1940), año en que ejecuta su obra Las dos Fridas (1939, Museo de Arte Moderno de México); otra pintura reseñable es Sin esperanza (1945, Dolores Olmedo).
SU OBRA EN EXPOSICIONES
Frida organizó las exposiciones de Nueva York de 1938 y de París de 1939 mediante sus contactos con el poeta surrealista francés André Bretón. En abril de 1953 expuso por primera vez en la galería de Arte Contemporáneo de Ciudad de México.
ESPERO NO VOLVER JAMÁS
En la noche del 13 de julio de 1954 falleció en Coyoacán a los 47 años. La causa oficial de su muerte fue una embolia pulmonar. Sus últimas palabras fueron: Espero alegre la salida y espero no volver jamás.
El día de su entierro, el féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista, organización política de la cual fue miembro, al igual que Diego.
La casa que la pintora habitó durante su vida conyugal con el célebre pintor fue donada por éste a la nación mexicana y transformada en el museo que lleva el nombre de Frida Kahlo.
Probablemente Las dos Fridas sea su obra más representativa. La pintó en 1939 cuando regresó a México tras divorciarse de Diego Rivera. Tiene unas medidas de 173.5 x 173 cm.
Aunque cuando vivía expuso poco y vendió menos, su cuadro Diego y yo logró en 2021 el récord de venta de la artista mexicana, convirtiéndose además en la obra latinoamericana más cara con un precio de 34.8 millones de dólares en la subasta de Sotheby’s celebrada en Nueva York.
A sus famosos autorretratos se los incluye en el surrealismo, aunque ella dijo no identificarse con este movimiento. Frida tuvo un estilo propio formado con sus experiencias y su identidad mexicana.
Algunas de sus obras están en el Museo Frida Kahlo en la Casa Azul en Coyoacán, aunque la más grande e importante colección pública de sus obras originales se encuentra en el Museo Dolores Olmedo Patiño en Xochimilco, en Ciudad de México.

