Primero de mayo: un día para festejar en Cuba

Cualquiera podría pensar que con la crisis económica existente en Cuba –buena parte de ella responsabilidad del bloqueo impuesto a la isla por Estados Unidos- los festejos por el Primero de mayo este año 2026 no tendrán el colorido y la alegría de otros tiempos. Se equivocaron aquellos que incluso pensaron que la fecha pasaría por alto, hasta cierto punto.

Los conocidos de siempre, con matriz en Miami, incluso plantearon en las redes sociales que aquí no habría nada para festejar, puesto que debido a las sanciones y el bloqueo energético de Estados Unidos, no tenemos combustible (salvo el llegado, muy poco, por razones humanitarias), para movilizarnos, los alimentos nos permiten subsistir pero no mantenerse de pie varias horas, los medicamentos también faltan y no llegan a la farmacia, por lo que muchas personas con determinadas enfermedades no pueden exponerse a marchas y concentraciones.

Pues mire cómo se equivocaron esos jenízaros que han quedado para el invento malsano, las noticias siempre negativas sobre la isla, su pueblo y su gobierno. Claro que habrá fiestas y desfiles el Primero de mayo, pero a lo cubano, a lo que se pueda, con la adaptación imprescindible a los requerimientos de un año en que la administración de Donald Trump apretó aún más las clavijas sobre los niños, los ancianos y las mujeres y los hombres que cada día sacan fuerzas de su entereza, su amor por la Revolución y por el siempre presente líder de la Revolución, Fidel Castro.

De ahí que este 2026 las fiestas se efectúan guiadas por la consigna ¨La Patria se defiende¨ ante las continuas provocaciones y amenazas de Washington.

Los festejos por el Día de los Trabajadores comenzarán temprano en las comunidades: desde el 20 de abril hay celebraciones en los sitios donde los trabajadores de todos los sectores económicos y sociales, vecinos entre sí, han hecho reuniones de colectividades y tuvieron, como siempre desde 1959, cuando triunfó la Revolución bajo el mando de Fidel, demostraciones de alegría, de apoyo a todo lo bueno alcanzado en estos años, desde una atención médica universal y gratuita, hasta el sentido de solidaridad, ahora más latente que nunca, que nos enseñó el Comandante en Jefe.

Este día primero, en las capitales de las 15 provincias del país y el municipio Isla de la Juventud, habrá desfiles, como todos los años, como indica la convocatoria de la Central de Trabajadores de Cuba. Las banderas flamearán, los carteles coparán los espacios, la música alegrará el ambiente, y, a pesar de todos los sinsabores que estamos atravesando, una vez más se sentirá la felicidad del pueblo por lo que tiene, que quizás no sea mucho, pero lo suficiente para resistir e impedir que el imperio norteño convierta a Cuba en una neocolonia en el siglo XXI.

En La Habana, y cada uno llegará hasta allí por los medios que resuelva, la fiesta será en la Tribuna Antimperialista José Martí, muy próxima al mar detenido por el malecón. Allí, con la presencia de las máximas autoridades del país, estarán los habaneros que llegarán caminando kilómetros, en bicicletas, triciclos, patines, carriolas con motor. Las banderas cubanas ese día, junto a la de los sindicatos y centros laborales, una vez más se harán presentes en el lugar, como siempre, para demostrar que, a este pueblo, mientras más Washington le aprieta la soga, levanta más la cabeza.

En unos días, esta descripción de una celebración que aún no ha sido, no será lo suficientemente explícita para lo que con certeza ocurrirá el primero de mayo en Cuba, porque será muchísimo más bella, de fuerte unidad, de consolidación de ideales, de reverencia a una ideología, de entrega y lucha a un futuro mejor.

Lo que sí es seguro es que el pueblo, como siempre, estará allí, junto a sus dirigentes. Y aunque falte uno, el más querido y el guía espiritual de la nación, con la presencia de millones de seres humanos volverá a demostrarse que lo que está enraizado es muy difícil de extraer, y ese es el valor, el orgullo, y la alegría de ser cubano.

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