Surgido hace más de cuatro mil años, sigue siendo hoy un símbolo del amor, de la unión eterna entre la pareja: el anillo de compromiso.
Fue en el Antiguo Egipto (cuarto milenio a. C.) donde nació la tradición de usar una argolla, cuya forma de círculo representaba la eternidad, pues no tiene principio ni fin. Para muchas culturas, la forma circular materializaba la unión y el infinito, un enlace que debía durar para siempre, el cual al ser colocado en el dedo anular, desde donde sale una vena directa al corazón, reforzaba su valor simbólico.
Tiempo después esta costumbre fue asumida por los romanos, aunque con un significado diferente, pues se entregaba como señal de un acuerdo legal y compromiso entre familias. En esa época, solían fabricarse de hierro, símbolo de fuerza y permanencia. Más adelante, el uso del oro comenzó a popularizarse, representando riqueza y estabilidad.
Hay que aclarar que en algunos lugares existe el llamado anillo de compromiso, el cual representa la promesa de matrimonio y simboliza la entrega, un pacto del novio hacia la novia, mientras que el de boda significa la celebración de las nupcias.
Durante la expansión del cristianismo, este objeto se integró a las ceremonias religiosas, pasando de ser un simple elemento alegórico o legal, a representar fidelidad, amor y promesa ante Dios, extendiéndose su uso por gran parte del mundo occidental.
¿Mano izquierda o derecha?. ¿Dedo anular o dedo corazón?
La ubicación de las alianzas, dependerá del país de origen de los novios o, incluso de sus preferencias. Por ejemplo, en Grecia, Noruega o India, el anillo de boda se suele colocar en la mano derecha, mientras que Italia, Francia o Estados Unidos, suele ir en la mano izquierda. En países de Oriente Medio como Turquía, Egipto y Siria, el anillo de compromiso suele colocarse en la mano derecha y una vez que la pareja se ha casado se cambian los anillos a la izquierda; en Alemania, el de compromiso va en la mano izquierda hasta el momento de la boda, en la ceremonia se pasa la alianza a la derecha. En otros países como Venezuela todo depende de si eres hombre o mujer, él lo lleva en la derecha y ella en la izquierda.
DATOS CURIOSOS
En China, los dedos de la mano representan a los seres queridos. Así, el pulgar representa a los padres, el índice a los hermanos, el dedo medio a uno mismo, el anular a la pareja y el meñique a los hijos. Si juntas los dedos de las dos manos y doblas los medios hacia dentro verás que es posible separar todos los dedos de la mano, excepto los anulares. Según esta creencia, esto explicaría que las parejas están destinadas a estar juntas.
Para los egipcios también, el dedo anular de la mano izquierda tenía un significado particular. Creían que dicho dedo conectaba con el corazón, a través de una vena simbolizando el amor eterno o la unión.
Los romanos mantuvieron esta tradición y denominaron esta vena como vena amoris en latín, conocida como «la vena del amor». El anillo de compromiso se entregaba como regalo a los padres de la novia, formando parte de un ritual en el que también se entregaban otros objetos a cambio de que ellos permitieran el matrimonio, comprobando que el futuro marido tuviera solvencia y capacidad para mantener a su prometida. Con la llegada del catolicismo a Roma, el anillo de compromiso seguía manteniéndose en el dedo anular, pero cambió de la mano izquierda a la derecha, ya que la mano izquierda se relacionaba con lo siniestro y lo negativo.
La Biblia dice: «lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» (Mateo 19:6). Este versículo refuerza la idea de que el matrimonio es un pacto sagrado y el anillo es un símbolo de esa unión inseparable ante Dios.
La tradición de esa prenda se perdió durante varios siglos y fue a finales de la Edad Media (siglo XIII) que reapareció esta bella y romántica costumbre, para mantenerse hasta el presente, a la usanza de países y generaciones. Hoy, el anillo sigue siendo un gesto sencillo pero cargado de significado. Cada vez que se coloca en el dedo anular se repite una tradición milenaria que ha recorrido culturas, religiones y siglos, simbolizando la idea de unión y compromiso que ha acompañado al ser humano desde la antigüedad.

