García Márquez desterró la terminación ¨mente¨

García Márquez

Es más que probable que, a no ser que seas un maestro del idioma, hagas un uso excesivo de los adverbios terminados en -mente. ¿Eso es incorrecto? No, claro que no lo es. Los adverbios terminados en mente pueden resultar muy útiles, pero conviene usarlos con moderación. Sobre todo, si eres una persona cuyos textos se divulgan de una u otra manera: artículos de periódico, trabajos de investigación, blog, circulares de trabajo, etcétera.

La terminación –mente viene de la palabra latina mens-mentis, que significa intención. Así que cuando añadimos a un sustantivo la terminación mente, estamos introduciendo un matiz que resulta apropiado para modificar ligeramente el sentido del verbo y explicar cómo suceden las cosas. Veamos uno ejemplos de cómo nos sirven estos adverbios en los diálogos que mantenemos con nuestro interlocutor.

  • Francamente, no estoy de acuerdo contigo. Expresamos nuestro desacuerdo, pero de forma educada y sin buscar la confrontación.
  • Efectivamente, ha sido el mejor partido del Real Madrid. Estamos de acuerdo con nuestro interlocutor y lo subrayamos.

Por consiguiente, los adverbios terminados en -mente no constituyen una falta de ortografía o un error gramatical, sino un vicio de estilo. ¿Por qué? Simplemente tienen muchas sílabas y, por lo tanto, alargan la oración. Y eso atenta contra la economía del lenguaje y contra la comprensión. Si podemos decir algo de forma más sencilla o breve, siempre es mejor que complicarnos. Para explicarlo bien, nada mejor que acudir a uno de los grandes escritores de nuestro idioma para que nos explique por qué los adverbios terminados en mente pueden llegar a cansar. El escritor colombiano y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez lo explicaba así:

“La práctica terminó por convencerme de que los adverbios de modo terminados en mente son un vicio empobrecedor. Así que empecé a castigarlos donde me salían al paso, y cada vez me convencía más de que aquella obsesión me obligaba a encontrar formas más ricas y expresivas.”

Tanto se esforzó García Márquez por desterrarlos, que en la novela El amor en los tiempos del cólera no se encuentra ni uno, mientras que sí los había en sus obras anteriores.

Cuando a usted le toque la tarea de corregir o revisar un texto, trate de buscar fórmulas alternativas para no usar tanto este tipo de adverbios. La más sencilla de todas es sustituirlo por una preposición y un sustantivo:

  • Fácilmente: con facilidad.
  • Generalmente: por lo general.
  • Intencionalmente: a propósito.
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