Un balance en vísperas de cumplirse el primer año de un segundo mandato de Daniel Noboa en Ecuador, muestra pocos resultados positivos en su gestión, disminuyendo su aceptación popular, cuya baja tiene también el aporte de las medidas adoptadas «al estilo Trump», sumándose su presunta vinculación en un asesinato político y el narcotráfico.
Su llegada al poder, en 2023, fue para un periodo de sólo año y medio, en sustitución de Guillermo Lasso, quien interrumpió su mandato en mayo de ese mismo año, al aplicar el mecanismo constitucional de la «muerte cruzada» y disolver la Asamblea Nacional, lo cual dio a Noboa el apodo de presidente «express» y el más joven en ocupar ese cargo en la historia del país andino, con sólo 35 años de edad. En mayo de 2025, comenzó un segundo ciclo presidencial, al ganar el balotaje frente a la contrincante correísta Luisa González, triunfo que no estuvo exento de denuncias de fraude que, al parecer, ya había sido preparado durante una visita relámpago a Washington, poco antes de los comicios.
ELECCIONES ANTICIPADAS Y UN ASESINATO
El sufragio de 2023, anticipado para completar el mandato dejado por Lasso, tuvo como telón de fondo el asesinato del candidato a la presidencia Fernando Alcibíades Villavicencio Valencia, un político, sindicalista y periodista, quien sería el contrincante de Noboa en esa vuelta electoral, acribillado a balazos, el 9 de agosto de 2023, a la salida de un mitin en el norte de Quito, pocos días antes de celebrarse la votación.
Ahora, en febrero de 2026, a casi tres años de aquel crimen, Wilmer Chavarría, capo del cartel de «Los Lobos» (alias Pipo), acusó a Noboa de haber ordenado ese asesinato, en declaraciones ante la Fiscalía de Zaragoza, donde permanece detenido desde noviembre de 2025, pues. España analiza el pedido de extradición formulado por Ecuador, para juzgarlo por su presunta implicación en la muerte de Villavicencio y, además, como líder de una de las bandas criminales que en los últimos años han sembrado terror en el país andino.
Según Chavarría, una persona cercana al ministro del Interior, John Reimberg, le aseguró que el crimen fue ordenado por Noboa, por temor a que Villavicencio ganara las elecciones de 2023. Por su parte, Reinberg, en un mensaje en la red social X, calificó las acusaciones de «absurdas» y aseguró que los detenidos «tienen pánico a la extradición y a la cárcel de máxima seguridad «El Encuentro» y son capaces de inventar «los disparates más sórdidos» Pipo también sostuvo que, si fuera extraditado a Estados Unidos, la intención de las autoridades sería que declarara en contra del expresidente Rafael Correa, a quien afirmó no conocer.
CUANDO EL RÍO SUENA…
Las declaraciones del capo también apuntan a un presunto vínculo de Noboa con el narcotráfico. Según su testimonio, tanto el ministro Reimberg como Noboa buscan «sacarlo de circulación» al considerarlo un competidor en el mercado del narcotráfico, donde, aseguró, el presidente «está jugando un papel importante».
Al decir del expresidente Rafael Correa (2007-.2017), aunque «no se le puede creer a un tipo así» su testimonio «por lo menos amerita una investigación». «La declaración del máximo líder de Los Lobos, debe ser tratada de la misma forma por las autoridades que otros casos de acusaciones sin pruebas, de procesados por la justicia que han derivado en investigaciones, allanamientos y registros contra el correísmo», como parte de la persecución política que lleva a cabo actualmente el gobierno de Noboa, contra principales figuras del partido Revolución Ciudadana (RC), denunciada también por Correa.
En una entrevista anterior, refiriéndose al caso Villavicencio, Correa expresó: «Noboa es un tipo sin límite ni escrúpulos (…) No me sorprendería que haya ordenado matar a alguien». Respecto a las actuales palabras del narco dijo: «Si (Pipo) me acusaba a mí, enseguida le habrían dado credibilidad y habría allanamientos y órdenes de prisión», sentenció y señaló que existe «una doble moral» en su país
Y EL RÍO SUENA… NO POR AGUA… POR COCAÍNA
Respecto a los supuestos vínculos de Noboa con el narcotráfico, mencionado por Pipo, una investigación de Revista Raya de Colombia dio a conocer en marzo de 2025 que la empresa bananera, propiedad de la familia del presidente Noboa, ha estado involucrada en la exportación de más de media tonelada de cocaína desde 2020, a varios países europeos,, de acuerdo con documentos de la policía ecuatoriana, en los cuales se explica cómo la droga fue ocultada en contenedores de banano pertenecientes a «Noboa Trading».
«En Ecuador, el grupo Noboa controla toda la cadena de suministro del cultivo y la exportación del banano, lo que plantea interrogantes sobre cuánto queda fuera de su control. La familia Noboa es propietaria de las tierras donde se cultiva la fruta, de los contenedores, de la empresa encargada de fabricar el embalaje para la exportación, e incluso, de los buques de carga. «Ecuadorian Line», una naviera, es parte fundamental del grupo empresarial y exporta a varios puertos europeos. Este monopolio plantea una pregunta: ¿Cómo es posible que haya casos aislados de contaminación en una industria donde el imperio de la familia presidencial controla el comercio del banano?», indicó la publicación colombiana.
LOS ¨NARCOPRESIDENTES¨
En los últimos tiempos, se ha puesto de moda el término «narcopresidente», acuñado por el diccionario particular de Donald Trump para nombrar a mandatarios a los que pretende sacar de sus puestos, por no ser siervos de sus decisiones arbitrarias y hegemónicas, y eliminarlos del tablero político, bajo acusación de narcotraficantes. Precisamente el 3 de enero de 2026, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, fueron secuestrados, en medio de un ataque militar a la nación bolivariana, y llevados a Nueva York para ser juzgados por ese supuesto cargo de «narcopresidente» y «narcoterrorista», sin pruebas, para tratar de ocultar lo que después el propio Trump admitió: apoderarse de los recursos naturales del país bolivariano, especialmente de su riqueza petrolera, la mayor del mundo.
Al referirse a los hechos, la ahora presidenta (Encargada), Delcy Rodríguez, expresó: “El cuento del narcotráfico. Si ellos (el Gobierno de Estados Unidos) de verdad quisieran combatir el narcotráfico, tendrían que irse a Ecuador, y buscar ahí mismo en la Presidencia de la República, que tiene a la principal empresa de exportación de cocaína para el mundo, escondido en su fábrica de exportación de bananos; el 70 por ciento de la cocaína que exporta, se envía a través de Ecuador, no es Venezuela ni la productora ni la traficante de drogas».
O como dijo Correa: «Si Estados Unidos quisiera en realidad combatir el narcotráfico, secuestrarían a Daniel Noboa: la droga sale en cajas de banano, no en cajas de Maduro».
OTRO «CLON» trumpista en Sudamérica
Sin embargo, pese a todas las evidencias que mezclan a Noboa con el tráfico de drogas, Trump no le ha colgado el cartelito de «narcopresidente», pues este se ha unido a Estados Unidos en los ataques a las llamadas «narcolanchas», que han costado la vida a más de un centenar de hombres en aguas del Caribe y el Pacífico. Por otro lado, el mandatario ecuatoriano ha declarado una guerra de aranceles a la vecina Colombia, imitando al inquilino de la Casa Blanca, en su «guerra sin balas», para lograr el control hegemónico del comercio mundial, en su enfrentamiento geopolítico con China.
Sin dudas, estamos en presencia de otro «clon» trumpista en Sudamérica, que ahora compite con su par argentino Javier Milei en esos menesteres, protegido por el magnate republicano de Washington, lo que pone de manifiesto el doble rasero de la política exterior de EE.UU.en América Latina, pues mientras Trump y su Secretario de Estado, Marco Rubio, impulsan la acusación por narcoterrorismo contra Maduro, el presidente legítimo de Venezuela, al mismo tiempo ofrecen respaldo y protección a otros mandatarios y expresidentes de la región, como Juan Orlando Hernández (Honduras), Álvaro Uribe (Colombia) y Nayib Bukele (El Salvador), quienes enfrentan graves denuncias de vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado.
EL QUE LA HACE, LA PAGA
El acercamiento absoluto a Washington, repicando actuaciones del rubito de la Casa Blanca, le ha pasado la cuenta a Noboa. El más estrepitoso fracaso lo sufrió en el referéndum de noviembre de 2025, con el triunfo del NO en el principal aspecto a lograr: permitir la presencia ampliada de fuerzas militares extranjeras (de Estados Unidos), en el país suramericano, para lo cual se debía reformar la Constitución, aprobada en 2008 durante el gobierno de Correa, que eliminó la base militar estadounidense en Manta. El costo del «matrimonio político» con Washington se reflejó en una encuesta publicada en agosto de 2025, por la «CB Consultora», la cual ubicó a Noboa con apenas 46,8 % de aprobación, 15,7 puntos menos que al inicio de su gestión. Según esos datos, la pérdida de respaldo se atribuye a la inseguridad, el desempleo, la falta de inversión pública y la desigualdad social, que han marcado su mandato, los mismos problemas que prometió resolver cuando ocupó el sillón presidencial en el Palacio de Carondelet.
*Periodista cubana. Analista de política internacional.

