El silbo gomero

El título de este trabajo puede causar tanta curiosidad como su significado. Lo que aquí se trata es algo único en el mundo, de un tiempo tan remoto como el siglo XVI, y practicado aun hoy en la época del Internet, los teléfonos móviles los correos electrónicos y todo tipo de formas de comunicación: un lenguaje silbado.

Debe su nombre a La Gomera, una de las ocho islas de Canarias, España, situada en el océano Atlántico, en la parte occidental del archipiélago. Pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Su capital es San Sebastián de La Gomera, donde se ubica la sede del Cabildo; su punto más alto es el pico Garajonay, con 1487 m de altitud sobre el nivel del mar, perteneciente al parque nacional de Garajonay; tiene unos 12 millones de años de antigüedad. Su población es de 22 162 habitantes (2023)[,] por lo que es la sexta isla de Canarias en cuanto a habitantes; ocupa el sexto lugar en extensión con una superficie de 369,76 km². También es conocida como la isla colombina, porque fue lugar de avituallamiento de Cristóbal Colón, antes de partir al Nuevo Mundo en 1492.

El silbo, como se le conoce popularmente, consiste en transformar los sonidos vocalizados de cualquier lengua natural humana, en silbidos tonales reconocibles a larga distancia. Tras la desaparición de la lengua guanche original, el silbo pasó a codificar habitualmente el idioma castellano. Este sistema permite intercambiar mensajes a una distancia de hasta cinco kilómetros, a través de barrancos y valles, que caracterizan la topografía del lugar, y sus practicantes son conocidos como silbadores.

Los primeros pobladores que habitaron las islas Canarias, antes de la conquista y colonización europea en el siglo XV. son también conocidos como antiguos canarios o indígenas canarios, aunque popularmente se les denomina como guanches, quienes, durante más de un milenio, habitaron las islas adaptándose a sus condiciones medioambientales, lo que dio lugar a formas culturales únicas y a la integración de sus sistemas religioso, social, político y económico insular. Aunque se sabe muy poco sobre el idioma original de los guanches se asume que su sistema fonético debe haber sido lo suficientemente simple como para permitir que el idioma silbado fuera eficiente.

A mediados del siglo XX se produjo un claro descenso en el empleo de este lenguaje, debido a factores económicos y tecnológicos, pues muchos pobladores emigraron en busca de trabajo o mejores condiciones de vida y, por otro lado la aparición de los teléfonos.

En la década de 1990 comienza un esfuerzo de revitalización, así como iniciativas puestas en marcha por la propia comunidad. En 1999, la revitalización del silbo gomero fue un paso más allá con políticas educativas y otras medidas legislativas que fomentaban dicha revitalización.

El 26 de junio de 1997, el Parlamento de Canarias aprobó la inclusión del silbo gomero como parte del currículo escolar.

El silbo gomero se convirtió entonces en una asignatura obligatoria en primaria y secundaria, a partir de julio de 1999, además, se creó en la isla una escuela para estudiantes de niveles post-obligatorios que quisieran continuar con el aprendizaje hasta convertirse en instructores profesionales acreditados.

En la actualidad el lenguaje silbado de La Gomera, único en el mundo, es empleado por jóvenes, incluso «en una fiesta para darle algún recado a mi grupo de amigos, cuando están al otro lado de la plaza y también si voy de excursión y estoy rodeada de montañas, pues en la naturaleza llega más lejos y así es mucho más útil», según cuenta una joven silbadora de 16 años, vecina del lugar.

El 30 de septiembre de 2009, el silbo gomero fue inscrito por la Unesco como «Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad».

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