FÉLIX OLIVERA, UN REPORTERO CON MEMORIAS
Su sencillez era tan proverbial como su capacidad de recordar pasajes de la historia no muy escrita de esa época neocolonizada con la que dio al traste la Revolución en Cuba.
Su sencillez era tan proverbial como su capacidad de recordar pasajes de la historia no muy escrita de esa época neocolonizada con la que dio al traste la Revolución en Cuba.
Ha sido una constante desde el triunfo de la Revolución socialista la concepción de que la cultura, es el escudo del pueblo para conservar su identidad, su libertad y su independencia.
Este 25 de agosto cumplí 82 años, 60 de ellos en el periodismo revolucionario, y eso me hace feliz. El periodismo me enseñó algo muy importante: la voluntad de luchar, la capacidad de soñar, y que el tiempo es oro.
Ante los volúmenes inconmensurables de información, opiniones y análisis, de toda índole y en todos los campos, que atiborran toda clase de medios y plataformas se hace cada vez más imprescindible, vital, la realización de un periodismo inteligente para que la verdad se abra paso en la tan enmarañada y gigantesca red que tejen los poderes mediáticos hegemónicos.
La indolencia de algunos servidores públicos en intentar solucionar en el menor tiempo posible los problemas que afectan a la población, coordinar con los organismos involucrados para gestionar los recursos disponibles y exigirles ante demoras o escusas injustificadas, son un eficaz aliado de los enemigos de la Revolución.
Es para nosotros y para ustedes, un motivo de orgullo tener delante un camión lleno de periodistas cubanos y extranjeros. El periodista trabaja para el pueblo, el periodista informa al pueblo. El pueblo sólo necesita que le informen los hechos, las conclusiones las saca él, porque para eso es suficientemente inteligente.
Algo temen quienes en el llamado “mundo occidental” trabajan en la creación y expansión multidimensional de la llamada “Inteligencia Artificial” (IA) cuando piden mecanismos de control, supervisión y hasta eventuales sanciones por su mal uso.
El título del libro de Eusebio Leal, Hijo de mi tiempo, inspiró el inicio de estas líneas en ocasión del 64 aniversario del nacimiento nada casual en Cuba de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina.
El pensamiento de José Martí es infinito y muchas de sus consideraciones pueden aplicarse en otros entornos y momentos de la época que le tocó vivir. Ello se manifiesta también en las cuestiones económicas que trató, tema que no ha sido suficientemente investigado y divulgado en comparación con otros aspectos de su ideario.
Al ser Cuba uno de los países más envejecidos de la región y cuando su población mayor de 60 años se acerca rápidamente hacia una tercera parte del total de habitantes, la utilización de la reserva estratégica que son los jubilados constituye un tema de importancia vital.